Escucho Thursday Child...se termina el año, la cabeza se lava, se llena de vuelta, las dudas carcomen, los miedos son monstruos inciertos. Pisan con patas peludas, llenas de retorcidos augurios, y fantasticos sueños.
Todo se termina, y vuelve a empezar. Así alguien lo ha querido. El ciclo eterno, el eterno volver e ir, el eterneo bicicleteo. Trickitrickitricki...
Oh, buenos días, tome esta cerveza, emborrachese. Nublese la mente, porque lo que viene...lo que viene, es simplemente inconcebible.
2010, ich bin was ich bin, und ich bin hier!
miércoles, 30 de diciembre de 2009
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Deshecho
“Quizáslacomidaestápasadadecampoenlaesferadeloestelar, las escuchas intra uterinas son dirigadas en el único sentido posible..."
La mesa estaba cubierta por una gruesa capa de pintura sintética negra. El rostro se deshacía sobre toda su superficie, derritiendose en sudor y carne sobreacalorada.
Adentro, sólo se repetía la negación de los hechos. No era nada demasíado terrible, pero al igual que una mal diseñada torre de cartas, hacía sido lo suficiente turbulento como para hacerlo caer. Como para deshacerlo, y Deshecho, estaba tirado ahí, deshecho.
Estiró el brazo fuera de la mesa, pidiendo misericordia a alguien que no estaba ahí. Se la estaba pidiendo porque se deshacía.
-Escucheme, ¿usted realmente piensa que así va a lograr algo? Además, imaginese que viene acá y lo ve así, Deshecho, qué cree que haría, qué cree que pensaría.
-No lo sé, no lo sé
-Sí que lo sabe
-Sí lo sé. Claro que lo sé, pero vale más mi sinceridad que cualquier objeción femenina. Aún así, la estructura de mi deshacerme, el alma mater, es precisamente no poder decidirme entre ser lo que pienso que gusta, o darme este misero derecho a sufrir.
-El derecho lo tenés, pero estás deshecho.
Y seguía ahí Deshecho, en silencio. La cara contra la mesa y el brazo cayendose, llevandoselo hacia el piso.
-Sí, el derecho a sufrir lo tengo, es un privilegio, es mí privilegio. Aunque esté deshecho, prefiero aprender a no usarlo en exceso
-Entonces hacete el favor de darte cuenta de lo que estás haciendo, te estás deshaciendo.
El visitante se dio media vuelta y tomando el vaso de cerveza que quedaba sobre la mesa de Deshecho, se fué. Y el otro, también finalmente, se hundía bajo el parqué.
La mesa estaba cubierta por una gruesa capa de pintura sintética negra. El rostro se deshacía sobre toda su superficie, derritiendose en sudor y carne sobreacalorada.
Adentro, sólo se repetía la negación de los hechos. No era nada demasíado terrible, pero al igual que una mal diseñada torre de cartas, hacía sido lo suficiente turbulento como para hacerlo caer. Como para deshacerlo, y Deshecho, estaba tirado ahí, deshecho.
Estiró el brazo fuera de la mesa, pidiendo misericordia a alguien que no estaba ahí. Se la estaba pidiendo porque se deshacía.
-Escucheme, ¿usted realmente piensa que así va a lograr algo? Además, imaginese que viene acá y lo ve así, Deshecho, qué cree que haría, qué cree que pensaría.
-No lo sé, no lo sé
-Sí que lo sabe
-Sí lo sé. Claro que lo sé, pero vale más mi sinceridad que cualquier objeción femenina. Aún así, la estructura de mi deshacerme, el alma mater, es precisamente no poder decidirme entre ser lo que pienso que gusta, o darme este misero derecho a sufrir.
-El derecho lo tenés, pero estás deshecho.
Y seguía ahí Deshecho, en silencio. La cara contra la mesa y el brazo cayendose, llevandoselo hacia el piso.
-Sí, el derecho a sufrir lo tengo, es un privilegio, es mí privilegio. Aunque esté deshecho, prefiero aprender a no usarlo en exceso
-Entonces hacete el favor de darte cuenta de lo que estás haciendo, te estás deshaciendo.
El visitante se dio media vuelta y tomando el vaso de cerveza que quedaba sobre la mesa de Deshecho, se fué. Y el otro, también finalmente, se hundía bajo el parqué.
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