jueves, 21 de octubre de 2010

Revuelto Gramajo

Los ojitos le apretaban la cabeza. Era necesario el ir y venir entre las secuencias de su memoria, aunque no sea algo poseible, y la distracción lo llevó a un camino, a una ruta sin luces, a un auto que no lo ve. El tampoco lo ve, porque los ojos le vomitaban, y entonces, girar una y otra vez, una y otra vez en el aire, bailando como Julio Boca en el medio de ese asfalto nocturno. Ya los ojitos no le vomitaban más, pero como todo vomito, por algún lado tiene que salir, y se decidió por la forma más amateur del devolver. Hizo un enchastre en el piso de rojo para que lo viesen, para que llamasen a una ambulancia por él ¡Hasta dónde llega la necesidad de atención! Y él, chocho, tirado en el piso, revuelto gramajo de tripas y materia fecal.
Dicen que cuando se cagan ya no hay más nada que hacer.
Por otro lado.
Llamáalaambulancianoloviquéhacemos. Todo se junta como esos interminables y extensos vocablos germánicos.
Vamosyaestánovesqueyasecagódicenquecuandosecaganyanopodéshacermasnada.
Dalevamos.
Y del otro.
Por qué no me contesta, estoy desesperada. Y decirlo con labios carnosos, llenos de rouge, de escote abierto y tetas que se quieren escapar, ojos que chorrean maquillaje. Un primor de la desesperación, mártires perfectos de culos grandes y lagrimas gordas. No te preocupes linda, te podés quedar en casa esta noche hasta que él aparezca. Yo te hago el aguante.
Qué buen chabón que sos. Gracias.
¿Y el revuelto gramajo? Tá rico, eh.

domingo, 2 de mayo de 2010

Ein Traum

Nahuel se despertó y estaba solo...

Ellos se habían conocido e involucrado demasiado rapido. Cierto, era extraño que los ciclos temporales se habían visto acelerados, que los colores cambiaban sospechosamente, que los había tomado por sorpresa a ambos. Aún así, con una naturalidad inusitada se dieron a relacionarse con mucha ternura prendiendo mechas y fuegos que pocas veces se prenden en la vida, quizás con buenas razones. Pero lo natural no quita lo irresponsable.
A pesar de lo fresco que era todo, él cumplió con todos los pasos protocolares: la presentó a su familia, la presentó entre sus amistades. Era muy callada, por eso es que ni los amigos ni los familiares no pudieron dar una opinión demasiado contundente ante su insistente: “¿Y, qué te pareció?”
Todo parecía un sueño. Su boca inflamada de deseo, sus ojos grandes y curiosos, sus caricias llenas de ternura y las noches enteras que desperdiciaban sambuyendose en esas aguas oscuras e inciertas.
Había pasado un mes, y durmieron juntos un domingo a la tarde, entrelazados como queriendo meterse el uno debajo de la piel del otro.
Abrió los ojos y se encontró a sí mismo abrazando el vacio. Tardó en reaccionar, quizás estuviese en el baño. Tampoco la vio vestirse, no la vio cerrar la puerta. Buscó desesperadamente señales de su existencia, pero no aparecía por ningún lado.La respiración agitada, y no estaba, no estaba no estaba.

Se sentó en el borde de la cama y lloró cruelmente.

lunes, 4 de enero de 2010

Callate...


-Simplemente, no más, no más con vos y con tus caprichos, explosivos y sin objetivos claros y definidos. ¡Necesito algún tipo orden, me estoy volviendo loco!
La mano se estira, toma la otra mano, se la lleva a la entrepierna. Las cosas se ponen más rigidas...
-Para, callate, sentate. Tranquilizate.
La mano mueve a la mano en forma circular, buscando la manera, el ritmo.
-Callate, callate.
-Pero, pero...
-Sólo...eso, bien, ahí.
La sangre se mezcla con los jugos, y el olor de la toallita femenina inunda la habitacion. Las piernas se le tensan, se para sobre las puntas sacandole todo el beneficio a la situacion.
-Viste, te dije que si te callabas ibas a estar mejor.
Él se toca el hueco en la cara, donde debía estar el ojo, y se retira, derrotado, sangrando el piso.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Throw me tomorrow...

Escucho Thursday Child...se termina el año, la cabeza se lava, se llena de vuelta, las dudas carcomen, los miedos son monstruos inciertos. Pisan con patas peludas, llenas de retorcidos augurios, y fantasticos sueños.
Todo se termina, y vuelve a empezar. Así alguien lo ha querido. El ciclo eterno, el eterno volver e ir, el eterneo bicicleteo. Trickitrickitricki...
Oh, buenos días, tome esta cerveza, emborrachese. Nublese la mente, porque lo que viene...lo que viene, es simplemente inconcebible.
2010, ich bin was ich bin, und ich bin hier!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Deshecho

“Quizáslacomidaestápasadadecampoenlaesferadeloestelar, las escuchas intra uterinas son dirigadas en el único sentido posible..."

La mesa estaba cubierta por una gruesa capa de pintura sintética negra. El rostro se deshacía sobre toda su superficie, derritiendose en sudor y carne sobreacalorada.
Adentro, sólo se repetía la negación de los hechos. No era nada demasíado terrible, pero al igual que una mal diseñada torre de cartas, hacía sido lo suficiente turbulento como para hacerlo caer. Como para deshacerlo, y Deshecho, estaba tirado ahí, deshecho.
Estiró el brazo fuera de la mesa, pidiendo misericordia a alguien que no estaba ahí. Se la estaba pidiendo porque se deshacía.
-Escucheme, ¿usted realmente piensa que así va a lograr algo? Además, imaginese que viene acá y lo ve así, Deshecho, qué cree que haría, qué cree que pensaría.
-No lo sé, no lo sé
-Sí que lo sabe
-Sí lo sé. Claro que lo sé, pero vale más mi sinceridad que cualquier objeción femenina. Aún así, la estructura de mi deshacerme, el alma mater, es precisamente no poder decidirme entre ser lo que pienso que gusta, o darme este misero derecho a sufrir.
-El derecho lo tenés, pero estás deshecho.
Y seguía ahí Deshecho, en silencio. La cara contra la mesa y el brazo cayendose, llevandoselo hacia el piso.
-Sí, el derecho a sufrir lo tengo, es un privilegio, es mí privilegio. Aunque esté deshecho, prefiero aprender a no usarlo en exceso
-Entonces hacete el favor de darte cuenta de lo que estás haciendo, te estás deshaciendo.
El visitante se dio media vuelta y tomando el vaso de cerveza que quedaba sobre la mesa de Deshecho, se fué. Y el otro, también finalmente, se hundía bajo el parqué.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El 8vo Loco

Con algunas correcciones, un texto un poco viejo, de huele a gas...

Cierro la puerta mientras pienso en que esto de la escritura es muy prometedor. Como mal contador de chistes, me río unos minutos después de mi inocente ironía, y ya que estamos en tema, me río de toda mi inocencia. Espero quizás, otro llamado, y me siento sobre la cama a fumar. Miro los libros, pero no me apetece ni leerlos ya. Si alguien contase la cantidad de palabras que escribió la humanidad desde la creación del primer rustico alfabeto- rústico…el único rustico sos vos - y las convirtiese en balas, habría suficientes para exterminar a toda la humanidad actual y a varias próximas generaciones. Se me hace agua la boca de tan sólo pensarlo. Uno tras otro, uno tras otro, asesinados ni siquiera con un propósito de revolución, ni siquiera para llenar el sentido idiota de un chiste de mal gusto, así, tan sólo cayendo destripados por los proyectiles de plomo sin criterio discriminatorio. Tanto negros, como blancos, niños como viejos, mujeres como hombres, todos gritando en su idioma, llorando las canciones de sus pueblos, y la ametralladora impasible: TAK-TAK-TAK-TAK.

Suena el teléfono justo en el momento en el que dejé de esperar a la llamada. No soporto la interrupción y desconecto el teléfono. Vaya a saber uno la expresión de la cara del otro lado, al darse cuenta que con total impunidad lo pueden privar de sus ansias de comunicación. ¡Quien va a querer comunicarse con vos! Pienso a veces que la falta de dioses en este mundo hizo que la gente se sintiese más importante de lo que realmente es. Y de vuelta la ametralladora resonando en mi cabeza TAK-TAK-TAK. ¿Es que tiene un sentido todo esto, tiene un sentido superior al de morir acribillado lúdicamente en manos de algún demente? Cada vez que salgo a la calle, y veo los rostros compungidos y frustrados de la gente, desesperado me busco en alguna vidriera y veo la misma cara. Quebrantados por lo perverso de nuestro propio juego, ya nuestras carnes no valen ni dos centavos, no poseen la fuerza para la que supongo que debimos haber sido hechos. Y nos imagino entonces como esculturas hechas de carne por algún alemán enfermo de negar su pasado -lo que nos hace hombres a los hombres- y exhibidos para el bolsillo del afeminadoe impresionable burgués.

Adjetivo como autómata y vivo como mogólico.

El cansancio me corroe. Ya no conservo nada del buen humor con el que entré a casa, y la pieza es un desorden. Pateo algo en el suelo, miro los cigarrillos con hambre cerebral. Sólo soy un pelotudo, algo despreciable en el sistema productivo, sólo soy un forro que se sienta a escribir esto frente a la terrible maquina, enchufado por donde me vean y soñando con ser algún día algo del guerrero que algún antepasado mio fue. Puras palabrerías, obnubilaciones típicas de un carácter poético y argentino. Me acuerdo de Marechal y su proclama guerrera. Cuánta necesidad de sacarnos a las piñas de esta comodidad.

Miro mis nudillos, encallecidos por el entrenamiento y las paredes, y me pregunto para qué están así si no las uso. Entonces, golpeo el piso, y salgo a buscar mi destino fuera, donde el gas flagela.

sábado, 14 de noviembre de 2009

After Hours...

Otro amanecer más, al pedo. Demasiadas noches con el mismo resultado: producción textual nimia, de baja calidad, caprichosa, y hasta pretenciosa. No aparecen historias, sólo mi propia voz, repitiendo un loop en los recorridos mentales. Quisiera encontrar esa voz que no es mía, pero creo que estoy buscando en el lugar equivocado. Al final de la noche me vuelvo a encontrar borracho, confundido y vaciado emocionalmente. Con suerte, me llevo de botín una nota en los márgenes del libro, una hoja en word, miserable. Cuesta demasiado, y siempre me siento un novato.
Escribir es algo netamente masculino. Escribir es algo netamente masturbatorio.
Escribir es una mierda.