lunes, 4 de enero de 2010

Callate...


-Simplemente, no más, no más con vos y con tus caprichos, explosivos y sin objetivos claros y definidos. ¡Necesito algún tipo orden, me estoy volviendo loco!
La mano se estira, toma la otra mano, se la lleva a la entrepierna. Las cosas se ponen más rigidas...
-Para, callate, sentate. Tranquilizate.
La mano mueve a la mano en forma circular, buscando la manera, el ritmo.
-Callate, callate.
-Pero, pero...
-Sólo...eso, bien, ahí.
La sangre se mezcla con los jugos, y el olor de la toallita femenina inunda la habitacion. Las piernas se le tensan, se para sobre las puntas sacandole todo el beneficio a la situacion.
-Viste, te dije que si te callabas ibas a estar mejor.
Él se toca el hueco en la cara, donde debía estar el ojo, y se retira, derrotado, sangrando el piso.

2 comentarios:

  1. Hola.
    En una de esas vueltas increibles de internet, aparecí acá. Y lo mejor, me gustó.
    Si me lo permite andaré cada vez que escriba.
    Un saludo, estimado desconocido.

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